La localizó dirigiéndose al muro. Estaba sola, sus amigas aún no habían llegado así que aprovechó y se acercó. Al verle, ella se levantó para irse, pero él la retuvo cogiéndola de la mano.
-¿Qué te pasa?Llevas unos días rara.
+Nada, deja que me valla.-No hasta que me cuentes que ocurre. Llevo días viendote como me evitas y no paro de pensar el por qué.
+Tengo miedo.
-¿De qué?
+Al futuro...Miedo a lo que vendrá.
-¿Te refieres a...?
+Sí, a eso. Tú te irás y me dejarás aquí.
-Seguiremos en contacto y lo sabes. Siempre te mandaré cartas contándotelo todo.
+No es lo mismo. Estoy acostumbrada a verte día sí y día también. Ahora ya ni en mi cumpleaños estarás.
Él no pudo hacer otra cosa que suspirar y abrazarla. No había caído en eso. Se separarían, estarían un año separados para luego verse solo en Navidad y verano, o ni siquiera eso.
-Prometo no olvidarme de ti, nunca lo haré. Ni de tu cumpleaños, siempre recibirás mi felicitación, lo prometo.
Ella sonrió y él se fue.
Cuando llegaron sus amigas se volvió a sentar en el muro, pero no seguía convencida. Las demás hablaban sobretodo y ella estaba a un lado, apartada del grupo pensando. Por muchas promesas que hiciera, él iba a rehacer su vida, otras personas, otra historia. Sería un segundo plano. Eso le atemorizaba.
El futuro siempre le dio miedo, por no saber nunca que ocurrirá....
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